jueves, 23 de julio de 2009





Ni el viento ,ni la arena
ni la nube negra,
ni el rayo que deslumbra
ni la lengua muerta
ni tú ni yo
ni nadie.
Ni nada mismo,
nada.

Ni el vacío que anida en la esquina del patio,
ni tu vientre desnudo,
nada
ni el ruido, ni la idea
ni la montaña quemada
ni la primavera oscura
ni la nada de nadie,
ni nadie, nada.

Ni el mismo demonio,
ni el ángel
que suspira,

no hay nada,
nada de nadie, nada.

jueves, 16 de julio de 2009





El sueño de la razón produce monstruos» (Goya)

La Sombra de Alfonso Sastre está preocupada porque lo encuentra un poco raro. Por fin se decide a decirle algo:)

Sombra.- Oiga, jefe. Usted ha recibido en los últimos tiempos grandes oleadas de solidaridad.

Sastre.- Eso es muy cierto; y también que he agradecido toda esa solidaridad en el alma, aunque no haya sido capaz de hacerlo personalmente a cada una de las personas que me han declarado su impagable simpatía. Les doy mis miles de gracias desde aquí.

Sombra.- Pero también permítame que le diga que otras personas se han mostrado tan contrarias a usted que le han llamado de todo, o sea que lo han puesto a parir, como suele decirse.

Sastre.- (tratando de mostrar indiferencia) Bueno, bueno. No ofende quien quiere sino quien puede.

Sombra.- Esas personas que le digo han podido y además lo han hecho desde grandes medios periodísticos y agencias.

Sastre.- Me refería a poder hacerlo moralmente y también intelectualmente.

Sombra.- Oiga, ¿y cómo suena que le digan a uno que es una garrapata -que es un ácaro chupador de sangre-, por ejemplo?

Sastre.- Si me han querido llamar chupador de sangre (no sé por qué razón), yo hubiera preferido vampiro, porque soy un admirador del Conde Drácula, y los murciélagos amantes de la sangre, si es que existen, me parecen muy bien, pero en estos casos no puede uno elegir. En general, estoy contento porque mis injuriantes han respetado mi cojera, porque podían haberme llamado, por ejemplo, «cojo siniestro», y sólo me han llamado siniestro. Algo es algo. En eso hemos avanzado bastante con relación al franquismo de la posguerra, cuando a los mutilados de la guerra, si eran republicanos, los consideraban «jodíos cojos», y si eran franquistas llevaban el honorable apelativo de «caballeros mutilados» y en los autobuses había asientos reservados para ellos. Era una diferencia, al menos, muy desagradable.

Sombra.- ¿Injuriar a alguien es siempre malo? ¿Es siempre un signo de incultura?

Sastre.- No diría yo eso. Lo que creo es que es muy difícil «injuriar bien», al menos en español, donde la cuestión no está resuelta y nos encontramos con que los más fuertes y efectivos insultos son todavía «puta» para las mujeres y «cabrón» para los hombres, acreditando así un gran machismo y una incultura muy notable, pues está claro que las putas son personas muy respetables y que los cabrones no son sino personas desdichadas a las que sus esposas les han puesto los cuernos.

Sombra.- ¿Usted sabe si alguien ha conseguido «insultar bien» en español, o sea: injuriar con buenos modos?

Sastre.- (afirmativo) Jorge Luis Borges da algunos ejemplos en un trabajillo que incluyó en su «Historia de la Eternidad» (muy breve, por cierto) con el título «Arte de Injuriar».

Sombra.- ¿Se acuerda usted de alguno?

Sastre.- (afirmativo) Por ejemplo, al gran poeta Leopoldo Lugones lo injuriaron muy bien -aunque fueran injustos, que esa es otra cuestión- diciendo que él «cometía sus sonetos».

Sombra.- (ríe) ¡Qué diferencia con estas injurias que le han dirigido a usted ahora!

Sastre.- Ha sobresalido la de llamarme «garrapata», pero también me han llamado «inmundo», «matón», «siniestro», «pobre diablo» y «excrecencia de la historia». Incluso me han dicho que yo no soy un ser humano; que sólo tengo de humano el haber sido engendrado por un hombre y una mujer, pero nada más. Por cierto que si yo hubiera sido gitano, esto último es lo que me habría sentado peor.

Sombra.- Ah, ah. ¿Y por qué?

Sastre.- Porque a ellos les sienta muy mal el mero hecho de que «se les miente a los padres».

Sombra.- ¿Y qué habría respondido un gitano a eso?

Sastre.- Seguramente el gitano «se habría cagado (así como suena, y perdona la suciedad de la expresión) en los muertos» de quien le dijera tal cosa.

Sombra.- (ríe) No suena muy fino, pero está bastante bien. ¿Y a usted le han dicho alguna injuria más, así, curiosa, que usted se acuerde?

Sastre.- Es notable la de que yo pertenezco más al mundo del crimen que al de la literatura.

Sombra.- ¿Y eso quién se lo ha dicho? ¿Algún idiota?

Sastre.- No insultes, no insultes, al menos con esa palabra tan hiriente.

Sombra.- ¿Entonces qué? ¿Imbécil?

Sastre.- Ése es un insulto sin sentido porque un imbécil no es más que una persona que no tiene bastón (báculo). Si acaso, puedes llamarle «cenutrio».

Sombra.- ¿Y qué es un cenutrio?

Sastre.- Es otro insulto, que he encontrado en un libro muy curioso, que se titula «El Gran Libro de los Insultos». Tesoro crítico, etimológico e histórico de los insultos españoles, publicado en La Esfera de los Libros, Madrid, 2008. (Le da el libro, que estaba entre los que hay en su mesa) A ver qué definición da de «cenutrio», que ahora no me acuerdo; me gustó porque sonaba bien.

Sombra.- (lo busca y al fin lee:) «Alude a quien es torpe o sumamente bruto».

Sastre.- Hombre, ahora que lo veo, no le va tan bien a mi injuriante. Tendré que buscar otro insulto mejor para ese sujeto. (De pronto exclama:) ¡Oh! Acabo de encontrarlo: «ese sujeto».

Sombra.- Pero eso no es un insulto. Ser sujeto de una oración es cumplir una función importante. ¿O no? (Sastre ha abierto un diccionario común y consulta la palabra. La encuentra y lee en ella:)

Sastre.- Ah, un sujeto es también «una persona innominada», y no encuentro ninguna acepción peor. Pero, bueno, es que yo lo he dicho con un tonillo especial. Acuérdate de aquel que decía que lo que le molestaba no es que le llamaran hijo de puta, sino el tonillo con el que algunos se lo decían. Y es verdad que la significación de las palabras y de las frases no la resuelve un diccionario, así sin más, sino que la revelan los contextos y, en el habla, los tonos con que las palabras y las frases se dicen. En cuanto al caso que ahora recordamos, no se trata de «una persona innominada» porque es José Bono el nombre de ese personajillo. Por cierto que este nombre de «personajillo» le va muy bien a este personajillo, y dicho como ahora lo he dicho es una injuria corriente, aunque, bien mirado, lo de cenutrio no le va mal del todo.

Sombra.- Y, volviendo a usted, lo de «pobre diablo», ¿qué le parece? ¿Y lo de «excrecencia de la historia»?

Sastre.- Desde luego, no resulta agradable y aún más, fastidia un poco, y aún más, dicho por la persona que lo ha dicho que, ella, ya de por sí, es bastante desagradable.

Sombra.- (con curiosidad) ¿Y quién es esa persona, si se puede saber?

Sastre.- Una forma vulgar de responderte injuriándola, aunque débilmente, sería decir que no me acuerdo de su nombre o que es «una tal María Antonia». Borges se refiere a un crítico italiano al que no le gustaba Goethe y que lo llamaba en su ensayo «el signore Wolfgang». Esta tal se llama ciertamente Iglesias y es una flor de tertulias bastante ignorante pero apañadita en la defensa de lo suyo, y se ve que vive como puede.

En una ocasión oí que en un programa de la COPE, rico en insultos y desprecios a las personas, llamaban a esta señora «la mujer barbuda», y ello debido, creo, a que su rostro está adornado por una pequeña papada. No me pareció ni medio bien y yo rechazo que el rostro no agraciado de una persona (acaso bizca) sea utilizado para injuriarla o que un tartamudo sea objeto de comicidad por su tartamudez. Eso es malo ética y estéticamente. En aquella emisora que he citado hay un gran insultador... (La sombra ríe) ¿De qué te ríes ahora?

Sombra.- Es que eso de «insultador» me ha recordado un chiste que usted suele contar.

Sastre.- Ah, sí; lo contaba mi amigo José María de Quinto, y trataba de dos señores que se intercambiaban sus tarjetas, y uno de ellos, al leer la del otro, se extrañaba de la profesión que figuraba en ella: ¿«Insultador»?, le preguntaba, sorprendido, y el otro le respondía al instante: «Sí, ¿qué pasa, hijoputa?». (Ríen ambos) En fin, el que insulta mucho en la COPE es Federico Jiménez Losantos, que al presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, lo llama «mono rojo».

Sombra.- Eso es peor que un mal insulto. ¿No, jefe?

Sastre.- Digamos que el peor insulto alcanza sus más altas y repugnantes cotas en casos como éste. Volviendo, para acabar, a más bellos lugares, recuerdo ejemplos de gran espiritualidad con la que, a lo largo de la historia, se ha respondido algunas veces a las peores injurias, incluso a las agresiones físicas. El que yo voy a citar lo tomó Borges de las obras de Thomas De Quincey, y es el de un caballero que, cuando discutía con otro, recibió el contenido de un vaso de vino en la cara. Entonces, calmosamente, se enjugó el rostro con su pañuelo y respondió así: «Esto es una digresión. Ahora dígame su argumento».

P.S.- En este artículo no he tratado de lo que de calumnias tienen algunas de las injurias de que he sido objeto. Ése es otro cantar.

Kaos

miércoles, 15 de julio de 2009





Nostalgia, de Don Gato.
Soñaba con ser como él de mayor: teatral, ladrona, rodeada de personajes como Benito, embaucadora , timadora, lista, astuta, ágil, engañando a la Ley y la policía sin parar, con ideas imaginativas y sobre todo pobre viviendo tan ricamente.
Conseguí mucho de lo último.
Me apasionaba su casita, un barril de basura con antena de televisión, cepillo de dientes y utensilios varios para dormir largo y tendido.
Subia a los tejados y maullaba a la luz de la Luna.
Un día, Don Gato me abandonó, como los olores de las pinturas Alpino, o el olor de Pulgarcito, de los chicñes Dunkin , o de los cromos de las colecciones...sin decir nada un día Don Gato se fue.
Hoy lo vuelvo a recordar después de media vida...
Don Gato , te echaba en falta.
Busco en el calendario cuando será Luna Llena.
DON GATO


En realidad, la noticia pegada y copiada de la revista JANO de Medicina, (leer más abajo) dará que hablar dentro de la tendencia alarmista, en relación a la infección por este virus Influenza A.

La capacidad de producir Neumonía, no sólo depende de su capacidad invasiva del virus,(como comenta en exclusiva la noticia, tras la investigación del médico japonés) también de otros factores en relación a lo que se denomina "huesped" (enfermo).

De hecho las Neumonías son producidas por el virus "estacional" de la misma forma, capacidad invasiva y terreno (huesped/paciente).
Por ello las complicaciones las vemos en personas mayores, con pluripatología, y serán ellos también aquellos a vacunar.

Esperemos que los responsables sanitarios,puedan con esta nueva "bomba mediática" que será la Gripe A dentro de tres meses: la adquisición de vacuna, la compra de Tamiflu puede ser un uso preventivo, racional y saludable o una respuesta caótica ,exagerada y nociva.

Omhhhhhh!







De acuerdo con las conclusiones de un estudio comparativo llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos) y publicado en la edición digital de la revista Nature (doi:10.1038/news.2009.680), la capacidad de infección del virus A/H1N1 –responsable de la actual pandemia de gripe A(H1N1)– es similar a la del virus que en 1918 originó la epidemia de la mal llamada ‘gripe española’. Más concretamente, los resultados muestran similitudes en la capacidad de infección de los pulmones.

Los últimos estudios realizados en modelos animales sobre el virus de la gripe A(H1N1) demuestran que esta nueva cepa puede propagarse más allá del tracto respiratorio superior y entrar profundamente en los pulmones, “favoreciendo así un cuadro de pulmonía”, según palabras del Dr. Yoshihiro Kawaoka, director de la investigación.

Esta facilidad de transmisión la ha hecho más letal que la gripe estacional y, a pesar de que “su incidencia es todavía moderada”, su capacidad de infección se asemeja a otros virus pandémicos del pasado siglo, caso del responsable de la ‘gripe española’, que provocó entre 50 y 100 millones de muertes.

De hecho, los investigadores estudiaron la incidencia de la gripe A(H1N1) en California, Países Bajos y Japón, para finalmente advertir que los ciudadanos que nacieron antes de 1920 y, por tanto, padecieron la ‘gripe española’ presentaban una fuerte respuesta inmune ante este nuevo virus, algo de lo que ya alertaban otras recientes investigaciones.

domingo, 12 de julio de 2009


Libros de cuando eramos pequeñas, indios y vaqueros de plástico de los que se vendían en sobres de papel ,muñecas que les faltan ojo, postales antiguas, cuentos, recortables..en el rastro los vendedores no escatiman el precio al recuerdo: un caballo negro de plástico 3 euros, un indio con sus plumas 12 euros,o una caja de pastillas Juanolas antiguas por 20.
No sé que encontramos de gusto y regusto en comprar estos objetos de la niñez.
Psicoanálisis de baratillo; recuerdos pegados a objetos, como los sellos a las cartas.
Recuerdos que nos llegan al galope, agridulces, intensos, que acaban acariciando con ternura a una niña cada vez más pequeña, más perdida...en recuerdos apenas esbozados, inconclusos, llamaradas, o chispazos que no consiguen crear ni un pequeño relato.

martes, 7 de julio de 2009


Corazón en el árbol, corazón de musgo,
allí lo dejaste desnudo.
En el reloj colgado,
manecillas raíles,
manecillas carbón.
Lejos.

Entre tú y yo un abismo,
al final más eco,
y tú
respondes sin responder: silencios.

Ando con pies desnudos
camino de noche
pisadas de luna y río.

Te veo en la mesa,
dibujando la nube roja,
que estalla
corales y amapola,
letras , laberintos.
Y tú en el centro, me miras
me das de tu mano
y soy trasparente.

Corazón de invierno.
Rueda la tarde,
rueda,
nace un verso,
un niño nace,
una abuela nacerá mañana,
y tú en el círculo de mis besos,
que nunca espero.

Manecillas de plata,
túneles negros.
Lejos.

miércoles, 1 de julio de 2009

Calor en 2003



Mapa de la NASA durante la canícula de 2003 en la que se muestran los intervalos de variación de temperatura en comparación a las normales.

La excepcionalmente larga e intensa ola de calor que sufrió Europa en 2003 sacudió a Francia con especial intensidad. Durante los 16 días que duró, el número de defunciones registró un aumento del 60%, situándose en torno a las 15.000 adicionales. Tras la catástrofe, su gobierno se dio cuenta de que las medidas para vigilar la llegada de temperaturas extremadamente altas antes del verano y durante el mismo eran insuficientes, por lo que creó un sistema de alerta para responder con celeridad a una crisis de salud pública de esta naturaleza.

El objetivo de este sistema es alertar a las autoridades de la posibilidad de que se produzca una ola de calor con al menos 3 días de antelación, de manera que puedan adoptar medidas con arreglo a un Plan Nacional contra Olas de Calor.Paralelamente, se puso en marcha un sistema de vigilancia en el que participan al menos 120 instituciones sanitarias con el fin de llevar un control del número de pacientes que acude a los servicios de urgencias con enfermedades provocadas por el calor. Este sistema pone de manifiesto que los servicios de urgencias pueden suministrar información en tiempo real sobre enfermedades relacionadas con el calor extremo para que las autoridades puedan intervenir con rapidez.

Consecuencias en España
Pero esta ola no sólo afectó a Francia, más de 6.500 personas fallecieron en España. Para evitar este exceso de mortalidad, en nuestro país se creó en 2004 una Comisión Interministerial para vigilar la aplicación del denominado Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud. Afortunadamente, la prevención de los efectos de calor es posible. De hecho, la Agencia Estatal de Meteorología es capaz de predecir las temperaturas máximas y mínimas con elevada fiabilidad y con 5 días de antelación.

Enfoque sanitario
El Plan español ha tenido un impacto positivo en la prevención de problemas y enfermedades relacionadas con la exposición al calor excesivo. En términos generales, se ha venido reduciendo la carga asistencial, informando a la población sobre cómo protegerse y cuidar a las personas de más riesgo, y se han evitado problemas a los colectivos más desprotegidos. Además, el diseño y desarrollo de los sistemas de información meteorológica y de mortalidad ha sido una pieza clave. En nuestro país también se ha implantado un Sistema de Información y Análisis de la Mortalidad que permite un seguimiento de la mortalidad diaria muy útil para la detección rápida de otros problemas de salud.

Desde un enfoque sanitario, la exposición a temperaturas excesivas afecta especialmente a los niños, a las personas mayores y a los enfermos con patologías crónicas de base. Además, la marginación, el aislamiento, Mapa de la NASA durante la canícula de 2003 en la que se muestran los intervalos de variación de temperatura en comparación a las normales. la dependencia o las condiciones de habitabilidad añaden factores de riesgo a sus efectos. Por eso, el Plan también establece las medidas necesarias para coordinar a todas las administraciones públicas. Un aspecto esencial es la implicación de los servicios sociales, ya que son las personas mayores las más vulnerables. Otro elemento primordial es la información a los ciudadanos, a los grupos de más riesgo y a los profesionales sanitarios y de los servicios sociales.

Desgraciadamente, las olas de calor en el Mediterráneo podrían convertirse en habituales en este siglo si continúa la emisión masiva de gases de efecto invernadero. Según un estudio realizado por el Centro Purdue de EE.UU., el número de días de calor peligroso en la región podría aumentar entre un 200% y un 500%. Francia tendrá el mayor aumento. En cuanto a España, las jornadas de calor extremo aumentarán una media de entre 30 y 40 días al año.

Lo que pasó realmente en 2003

Según diferentes informes de principios de 2004, se calcula que en Inglaterra y Gales, Francia, Italia y Portugal se produjeron 22.080 fallecimientos adicionales durante la ola de calor de 2003 e inmediatamente después de la misma. A éstos deben añadirse 6.595-8.648 muertes adicionales en España, de las cuales aproximadamente el 54% se produjo en agosto, y 400-2.200 en los Países Bajos, de las que 500 se estima que tuvieron lugar entre el 31 de julio y el 13 de agosto.

Los datos de Italia, correspondientes a las ciudades de Bolonia, Milán, Roma y Turín, son compatibles con la estimación inicial según la cual hubo en ese país 3.134 fallecimientos adicionales en las 21 capitales regionales durante el período comprendido entre el 1 de junio y el 15 de agosto; sin embargo, el Instituto de Estadística italiano comunicó que entre junio y septiembre de 2003 hubo en todo el país 19.780 fallecimientos más que en el mismo período de 2002. Otros informes indican que en Bélgica se produjeron aproximadamente 1.250 muertes debidas al calor en el verano de 2003, en Suiza 975 fallecimientos adicionales entre junio y agosto, y 1.410 entre el 1 y el 24 de agosto en el estado alemán de Baden-Württemberg.

Es razonable deducir que, dadas las pruebas de fallecimientos debidos al calor en otros lugares, la anterior estimación de 22.080 fallecimientos adicionales a principios de agosto debe revisarse al alza en un mínimo del 50% para toda Europa occidental, y del 100% si también se incluyen las olas de calor registradas en junio y julio de 2003.

Todos los informes indican que esta ola afectó sobre todo a los más ancianos: por ejemplo, el exceso de mortalidad en Francia se calcula en el 20% en el grupo de edades comprendidas entre 45 y 74 años, el 70% en el de 75 a 94 años y 120% en el de más de 94 años. En ninguno de los informes se observan pruebas de exceso de mortalidad en recién nacidos y niños.

Contribuyentes