sábado, 16 de enero de 2010


"Los guardias civiles realizaron la mayoría de interrogatorios encapuchados, salvo en un par de ocasiones, y participaban unos cinco agentes por las voces que podía distinguir, cada uno cumpliendo con un papel: el bueno, el malo, el que le pegaba, el que amenazaba y «el salvaje al que llamaban `animal'». Algunos de los interrogatorios apenas se prolongaron una hora, mientras en otros llegaron a estar hasta seis horas.

En todos ellos le colocaban de pie contra la pared y le gritaban y amenazaban mientras recibía golpes. Después comenzaban a empujarle y era obligado a realizar flexiones hasta la extenuación. En caso de parar le levantaban a patadas.

El lizartzarra indica que le pegaban en la cara, en la cabeza y en la espalda, tanto con la mano abierta como cerrada. Sin embargo, manifiesta que lo más duro fueron las sesiones de «bolsa», sobre todo las primeras.

Según explica, tiraban una manta al suelo, en la que le envolvían con las manos atadas a la espalda y haciendo fuerza hacia arriba. Tres personas se sentaban sobre su espalda y el que estaba más cerca del cuello le cogía de la cabeza y empujaba para atrás. Entonces, otro guardia civil se acercaba y le colocaba la bolsa apretando por el cuello.

Olano señala que sentía la asfixia y que cuando iba a perder el conocimiento agujereaban la bolsa por la boca para que pudiera respirar. Los mareos y sofocos fueron tremendos, según dice, hasta el punto de orinarse en las sesiones. Los últimos días permaneció con los pantalones de la Guardia Civil, porque los suyos estaban mojados.

Asimismo, fue desnudado en varias ocasiones para ser cacheado y fue amenazado con su compañera y su hijo, además, de con otros métodos de tortura. Según afirma, contó todos los malos tratos al médico forense, pero no le hizo ninguna prueba, aunque sí apuntó lo que decía."

Declaraciones de Olano en Gara

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