domingo, 1 de abril de 2012

Isabel Arias Artagoitia



Contaba mi madre , que oyeron las alarmas de peligro de aviación en Durango y corriendo entre las calles ,se acordó de su muñeca. Recordaba a su tio con la cara desencajada. Ella le pedía, una y otra vez su muñeca, una muñeca en "cauchout" que le había comprado su madre en Madrid. Una y otra vez, le pedía su muñeca. Su tio, metió la mano en la bolsa que llevaba, sacó la muñeca y la tiró al río.

Recuerdo a mi madre, cuando de niñas decíamos que queríamos tal o cual muñeca, que ella siempre nos recordaba que ella tuvo la muñeca más preciosa, que jamas se tuvo.
Una muñeca que acabó como su infancia un día como ayer, en Durango arrasada con un bombardeo.
88 años después tan sólo unos días después, decidiría mi ama marcharse, para siempre.
!Ojala haya encontrado su muñeca!

2 comentarios:

gangas dijo...

Un abrazo

sonia dijo...

Otro para ti, querido gangas.

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