jueves, 19 de marzo de 2009



Las esculturas, antes, eran patrones de comparación del tamaño del pene para nosotras, educadas en la Santa y Apóstolica y reprimida sociedad vasca, o catalana o española en general.
Una mujer podía haber visto a la edad de 30 años, a lo sumo y en el mejor de los casos: (la de su hermano, la de su marido/novio, y la de su hijo).
Tanto es así, que en mi generación el David de Miguel Angel era casi alguién de la familia, que andaba ligero de ropa por la casa.
La verdad es que no se esmeraron mucho los escultores clásicos en revelar con fidedigna precisión y claridad meridiana parte tan importante de la anotomía humana.
Unas veces parecía una especie de caracolillo grueso, otras tras una pequeña hoja de viña abultada no se reconocía forma alguna, otras en forma de canutillo, otras una especie de flautilla...
Aveces pienso si la afición a la enfemería o medicina vino suscitada por poder comprobar si la realidad superaba a la ficción.
Pronto comprobaríamos de una forma u otra que el mismo David era un aficionadillo.
Pero esto es otra historia.

6 comentarios:

Rafa dijo...

Es una cuestión también de latitud, además de longitud. Un Renacimiento más al sur de Europa, en el corazón del África Negra, entre los Mandinga, los masai o los watusi, habría legado un David bien diferente. O eso dicen... ;)
Y hablando de estas cosas, Sonia, yo que te veo una mujer experimentada, ¿qué opinas sobre el tamaño? ¿importa?

sonia dijo...

Pues Rafa, no sé qué decirte.
Yo suelo pensar ¿y qué forma tendrán las diferentes vaginas?Porque me imagino que pasará lo mismo...
Creo que más que la longitud, es el grosor,en mi muy humilde opinión ( esto ya parece el consultorio sexológico )y sobre todo el deseo, la intención..y todo lo que hace y rodea y alimenta ese acto de relación extraordinariamente especial entre dos personas.
Más o menos.
LO ideal sería encontrar aquel hombre que acoplara exactamente en aquella mujer receptiva ¿no? pero chico, somos tantos millones que es como difícil.
Yo creo que al final,salvo casos muy concretos...todo va bien, cuando va todo bien ;-)

Un abrazo

Rafa dijo...

Efectivamente Sonia, la vagina es otro mundo de formas, colores y olores y confieso que tengo mis preferencias, aunque es lo que dices, a la hora de la verdad, esas preferencias se quedan en un plano muy secundario. El arte del acoplamiento es clave para un desenlace feliz, y eso depende mucho de la complicidad y comunicación con la pareja, pienso yo...
Otro abrazo!

kanif dijo...

La Sonia erótica, un nuevo aspecto que descocía de tu persona...
Aun no siendo ofensiva la desnudez, lo bueno de la ropa es que preserva el misterio.
El pene más grande que he visto lo portaba un chico blanco, alto, fuerte y en forma, que charlaba amigablemente desnudo en un vestuario de la red de gimnasios públicos de Donostia. Verdaderamente impresionante. Y eso lacio, claro.
Un abrazo.

Io dijo...
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javi dijo...

Kanif, no es como está, es como se pone.

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